Un pantalón pitillo o skinny jean (en España, Perú, México y Chile), pantalón tubito (en Venezuela) y chupín (en otros países de Suramérica), es un tipo de pantalón ajustado y con corte estrecho en la pelvis, de ahí su nombre. Se caracterizan porque la parte de la entrepierna tiene el mismo tipo de corte que el de un pantalón de mujer siendo muy reducido de lo largo y por lo tanto también ajustado. Inicialmente, era una prenda de uso femenino, pero con el tiempo también se confeccionaron entubados para hombres. Estéticamente, son los opuestos a los pantalones de campana.
Definiendo la silueta con los pitillos
Los pantalones pitillo tienen la virtud de definir claramente la silueta de las piernas. Admiten multitud de combinaciones, se pueden llevar con camisetas largas, con vestidos cortos, etcétera. Son un tipo de prenda informal que por su comodidad y versatilidad se utiliza a diario, pero también puede servir para ocasiones formales combinado con una chaqueta.
La moda de los pitillos a lo largo del tiempo
Los entubados son una prenda clásica de los años 1980 pero vuelven periódicamente a las páginas de moda. La variedad disponible es enorme, tanto en diseño como en colores. Son clásicos los entubados de mezclilla tanto en azul como en negro que pueden combinarse con camisetas o camisas. Pueden llevarse con gran variedad de calzado, desde botas hasta zapato plano, pasando por calzado deportivo, sandalias o, incluso, zapatos de tacón.
Pantalones pitillos en la cultura del heavy metal
Los pantalones entubados han sido parte tradicional del uniforme de las bandas de heavy metal y sus seguidores. Generalmente, la indumentaria más aceptada dentro del heavy metal consiste en pantalones de cuero ajustados o jeans elásticos de entubados (o mallas), chaqueta de cuero negro, indumentaria de color negro, botas deportivas oscuras o militares y el clásico cabello largo.
Referencias
- Véase también
El Diccionario de la lengua española es la obra lexicográfica de referencia de la Academia.
La vigesimotercera edición, publicada en octubre de 2014 como colofón de las conmemoraciones del tricentenario de la Academia, es fruto de la colaboración de las veintidós corporaciones integradas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).
